 La vida tiene más colores que el teclado Entrevista El pianista Badura-Skoda hizo un alto a su ensayo para dialogar. Hoy actúa en la Casa de la Música. Pablo Fiallos. Redactor ¿Cómo se llega a los 80 años con la técnica intacta? - Con mucha concentración y una vida tranquila y equilibrada, no solo en los aspectos físicos, sino en los del alma. Mi actitud de concertista profesional es un lujo, un pasatiempo nada más. ¿Pero cómo mantiene este pasatiempo tan cercano a la perfección? - Comienzo cada día con una o dos horas de gimnasia digital, para mantener la fuerza en los dedos, las muñecas, las manos y los brazos. Pero sobre todo se debe cuidar la flexibilidad y agilidad, para sacar los sonidos más dulces y delicados del piano. ¿Y la interpretación? - Esa es la parte más interesante. Cada noche dedico al placer de ensayar entre cuatro y seis horas, dependiendo de mi salud. Las obras maestras de los grandes compositores son una inspiración, una ilusión y una dicha. ¿Hasta qué punto debe tomar en cuenta el músico al compositor al interpretar? - Hay interpretaciones distintas, algunas más personales que otras, pero eso no hace un servicio a la música, es más bien arrogancia. Yo vengo de una gran tradición de músicos (Solti, Barajan o Toscanini) que nos ponemos al servicio de los compositores. ¿Y los contemporáneos? - Lo mismo: Frank Martin me enseñó cada línea y cada nota, e insistió la exactitud al interpretarlas. Pero siempre hay un espacio de libertad. Cada intérprete hace algo distinto, como en el teatro: no hay dos actores que hagan del mismo modo a Hamlet. ¿Cómo influyó Erick Fischer en su formación? - Él fue uno de mis mejores maestros y fuimos amigos, aunque él fuera 40 años mayor. No hablaba solo de la música, sino de poesía… Nos decía que era importante pensar en no solo teclas blancas y negras, que la vida contiene otros colores: mientras haya más vida, más riqueza habrá en la interpretación. Usted le da mucha importancia a los instrumentos de época y los colecciona… - Una vez encontré a un intérprete de pianos antiguos que no había conocido y escuché un sonido más fino, más como plata, como oro, y más delicado y delgado que el piano moderno. Tengo 23 pianos, 8 de ellos modernos. ¿Algún compositor que le guste interpretar? - Al momento de tocar, el compositor que interpreto me da gusto e inspiración. Pero el más cercano a mi corazón es Franz Schubert, vienés, como yo. ¿Qué le ha dado la música? - Un sentido de armonía y bienestar interior. También angustia y miedo, pero esas son pocas excepciones. Y juventud: me siento mucho más joven que los 80 años que en realidad tengo. |