La Casa de la Música y la Fundación Teatro Nacional Sucre presentan “Vox Dignitatis”. Con el estreno nacional de El cantante ciego de Franz Liszt y Bergliot de Edvard Grieg, una experiencia donde el drama y el romanticismo de estas obras cobran vida. Vívelo a través del talento de María Fernanda Argoti (soprano), Andrea Cóndor (mezzosoprano), Jorge Cassis (tenor) y Olmes Nogales (barítono) junto a las brillantes pianistas Chinatsu Maeda y Zelfa Díaz, bajo la dirección artística de Javier Andrade Córdova.

Sala de Recitales 
19h30
Valor $15 + $1,75 de tarifa de servicio (se aplica a todas las formas de pago).
*Descuento para tercera edad, menores de edad y personas con discapacidad
*No se aceptan cambios ni devoluciones


 

PROGRAMA

Franz Liszt (1811 - 1886)

 “À la Chapelle Sixtine”, S.461. Preludio para piano a 4 manos

“Freudvoll und Leidvoll”, S. 280.1. Lied para mezzosoprano

“Der blinde Sänger”, S. 350. Melodrama

“Ein Fichtenbaum steht einsam”, S. 309. Lied para soprano

 Edvard Grieg (1843 - 1907)

“Dos piezas sinfónicas”, Op. 14, Nro. 2. Pieza para piano a 4 manos

“Abschied”. Seis poemas, Op. 4, Nr. 3. Lied para tenor

“Bergliot”, Op. 42. Melodrama

“Herbststimmung”, Cinco canciones, Op. 26, Nr. 5. Lied para barítono


La reflexión musical sobre fortaleza de la voz individual frente a las determinaciones del poder cobra especial contundencia en la música del romanticismo, que privilegia la expresión de la emoción y la subjetividad personales. En este contexto, los melodramas “El cantante ciego” de Franz Liszt (1811-1886) y “Bergliot” de Edvard Grieg (1843-1907) configuran una singular hermandad. En ellos, un individuo se ve confrontado a las decisiones injustas del poder. Es así como, rasgos de solidaridad social y heroísmo se vislumbran en las propuestas sonoras de estos grandes compositores, desarrolladas a partir de los textos de Alekséi K. Tolstói y Bjørnstjerne Bjørnson, respectivamente.

En “El cantante ciego”, un bardo anciano y ciego es convocado para que entretenga a un príncipe y su comitiva en medio del bosque durante la pausa de una cacería. Al llegar al sitio, la oscuridad profunda de sus ojos le impide reconocer que el príncipe y sus cortesanos no lo han esperado. Canta con toda la emoción y la mayor entrega, hasta que un sauce milenario le hace reconocer compasivamente la inutilidad de su cantar. El viejo no reniega entonces de su desolación; después de todo, para él “cantar no es una tarea difícil” y refuerza así noblemente su vocación de artista. En “Bergliot”, por otra parte, una mujer atestigua el asesinato a traición de su esposo y su hijo a manos del rey Harald. Desde su dolor, implora justicia y habla a los campesinos en rebelión para encender su sentido de resistencia y valor. La fuerza de su convocatoria, no obstante no alcanza para recuperar la justicia y vencida, pero profundamente digna, retorna a su desolado hogar.

Estamos frente a estrenos nacionales que dan cuenta de escenarios donde el individuo se enfrenta a destinos que le exigen conservar la dignidad y la nobleza del vivir de cara a la injusticia. Una realidad que en la vida contemporánea se replica cada vez con mayor frecuencia e intensidad. Se trata, por tanto, de creaciones que rinden honor a su condición de clásicos: no han perdido su fuerza a pesar del tiempo.